El 21 de abril a las 4:58 Hs despegó de la I Brigada Aérea de El Palomar, el Boeing 707 TC-91 para realizar la primera misión. En vuelo y camino a la Isla Ascensión, cerca de las 11, hicieron contacto con un buque mercante y media hora después, llegaron a la zona donde buscarían a la flota británica, siguiendo su ruta estimada desde Ascensión hacia Malvinas.

El Tierra del Fuego debía patrullar las aguas cercanas a la Isla Ascensión, mientras que los pesqueros lo harían más cerca de Malvinas. Mientras tanto, desde el aire, el Boeing 707 realizaría vuelos de reconocimiento de largo alcance. Pasadas las 12 tuvieron otro contacto, por lo que el avión descendió a 4.500 pies, identificando al buque como otro mercante. Mientras se dirigían al tercer punto de la ruta de búsqueda, tuvieron un posible contacto con una formación de buques, por lo que se aproximaron. Siendo las 12:38 establecieron contacto visual positivo con la flota extranjera.

La tripulación del TC-91 vio a los portaaviones HMS “Hermes” e “Invencible”, junto a los destructores HMS “Glamorgan”, “Sheffield”, “Coventry” y “Glasgow”; las fragatas HMS “Broadsword”, “Brilliant”, “Alacrity”, “Arrow” y “Yarmouth”; y los buques logísticos RFA “Olmeda”, “Resource”, “Fort Austin” y “Appleleaf”. Tomaron fotografías de los buques mientras volaban a 20.000 pies.

Minutos más tarde, el Capitán de Fragata Luis Dupeyron de la Armada Argentina, que integraba la tripulación del avión para reconocer visualmente a los barcos, ordenó abandonar la zona ya que pudo observar como los portaaviones pusieron rumbo hacia el viento, para generar condiciones favorables para el lanzamiento de aeronaves.

Faltando un cuarto de hora para las 13, el Boeing 707 comenzó su ascenso. Minutos más tarde vieron aparecer dos Sea Harrier de la Royal Navy, armados con misiles AIM-9L Sidewinder. Uno se ubicó a un flanco del avión argentino, y el otro se mantuvo en posición por debajo, en búsqueda de antenas de equipos de guerra electrónica, o de detección, que les hubiera permitido encontrar a la flota en medio del mar.

Cuando el Boeing 707 pasó los 30.000 pies de altura, alejándose de la flota, los Sea Harrier se alejaron. Habían pasado 12 eternos minutos en los que volaron custodiados y observados. La tripulación del Boeing 707 estaba conformada por los vicecomodoros Jorge Riccardini (piloto), Joaquín Argüelles Benet (copiloto), Horacio Genolet y Marcelo Conte (tripulantes); Francisco M. López como navegante; los suboficiales principales Andrés Huestey y Narciso Zárate (mecánicos), y Manuel Rivarola como auxiliar de carga.

Ese mismo día, ya entrada la noche, el TC-92 realizó un vuelo similar, seguido inmediatamente por otro del TC-91, ya en la madrugada del 22 de abril, que fue interceptado e interrumpido por tres Sea Harriers. Un cuarto vuelo se realizó el 23 de abril con el TC-92, también interceptado. Ese mismo día, un C-130H de la I Brigada Aérea sobrevoló las Georgias, avistando al destructor HMS Antrim, por lo que se alejaron inmediatamente para evitar ser atacados. Minutos después sobrevolaron los buques logísticos RFA Brambleleaf, el RFA Tidespring y la fragata HMS Plymouth, que preparaban el ataque contra la guarnición argentina en nuestras islas.

Los días 24 y 25 en un segundo vuelo del TC-91, los buques fueron detectados navegando frente a las costas de Uruguay. Un Sea Harrier interceptó el vuelo, permitiendo ser escuchado al solicitar permiso para derribarlo, el cual fue denegado.