Lo más impactante son los testimonios: personas que no vieron nada, que no recuerdan nada y que basan sus relatos en reconstrucciones ajenas. Sin embargo, esas “memorias colectivas” se usan para condenar, incluso cuando los propios testigos reconocen que sus recuerdos son imaginarios o derivados de lecturas y charlas. Manfroni señala además otras “perlitas”: testigos que niegan declaraciones previas, croquis atribuidos, o presencias en lugares donde nunca estuvieron. Todo ello confirma lo que advertía el maestro florentino Piero Calamandrei: el juez puede transformar sombras en verdades aparentes, ajustando la supuesta “verdad” a la medida de la sentencia diseñada por ellos mismos y, como el mago de una fábula, convertir lo blanco en negro y lo cuadrado en redondo.
Ante semejante panorama, los ciudadanos no deberían tomarse todo a la chacota. ¡Lo más lógico sería que tiemblen!
Francisco García Santillán
DNI 10.661.522