Por Antonio Ferrer publicado por www.larazon.es

Un lugar que sirve de laboratorio de pruebas para impulsar el futuro de la energía nuclear con microrreactores

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Buscar fuentes de energía más limpias y eficientes es una urgencia. Aquí entra en juego la apertura del DOME (Demostration of Microreactor Experiments). Esta nueva instalación, situada en el Laboratorio Nacional de Idaho (INL), Estados Unidos, nace con una idea muy clara en mente, y no es otra que servir como banco de pruebas real para que las empresas privadas pongan al límite sus nuevos reactores nucleares. Por fin, la comunidad científica y la industria tienen un lugar seguro y controlado para probar diseños experimentales antes de que vean la luz en el mercado real.

Lo curioso de este proyecto es cómo han aprovechado lo que ya tenían. En lugar de gastar una fortuna construyendo una cúpula desde cero, han reciclado la cúpula del antiguo Experimental Breeder Reactor-II (EBR-II). Hablamos de un coloso de más de 24 metros de diámetro y 30 de altura. Al darle una segunda vida al edificio, se han ahorrado hacer una cúpula de contención nueva, manteniendo intacta la seguridad. El interior está preparado para aguantar experimentos con microrreactores que generen hasta 20 megavatios térmicos. Esto significa que pueden llevar los prototipos al límite.

Un impulso definitivo para la innovación en el sector privado

En el fondo, de lo que se trata aquí es de obtener datos. Para cualquier empresa que esté diseñando un reactor, recopilar información sobre cómo se comporta su reactor es muy importante. Es la única forma de demostrar que sus cálculos teóricos funcionan y, sobre todo, de convencer a las estrictas agencias reguladoras para que les den luz verde. Hasta ahora, pasar del plano a la realidad era un proceso lento y caro. El DOME pone solución a esto. Al poner a disposición de los interesados un espacio con toda la infraestructura ya montada, les ahorra años de trabajo y una cantidad enorme de dinero. Además, al estar dentro de un laboratorio nacional, las empresas pueden trabajar codo con codo con algunos de los mejores técnicos del país y usar equipos que, de otra forma, serían inalcanzables.

Como era de esperar, la noticia ha hecho bastante ruido en el sector. Rian Bahran, del Departamento de Energía, dejó claro que este centro no es un proyecto más, es una parte muy importante para la seguridad energética del país, ya que asegura que las nuevas soluciones estén verdaderamente listas para un uso comercial. A su vez, tanto John Wagner, director del INL, como Brad Tomer, jefe del NRIC, lo ven igual. Para ellos, representa esa inversión que la industria llevaba tiempo pidiendo a gritos.

A diferencia de las enormes y clásicas centrales nucleares, estos reactores son mucho más pequeños y se pueden fabricar casi como si fueran coches. Además, son fáciles de transportar. A corto plazo, la empresa Radiant meterá allí su unidad de demostración Kaleidos para someterla a un programa de pruebas intensivo que durará todo un año.