República Argentina: 2:05:57pm


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Mientras se espera con tensión la apertura de los mercados internacionales, no son pocos los que están observando los precios overnite, antes de la apertura, que miden la tensión de los inversores. En la jerga de los traders de EEUU, se ha generalizado una sigla que hace que los inversores no lleguen a extremos por los cambios de humor del presidente Donald Trump. Cuando el mercado se derrumba aparecen posturas de los que creen en el TACO (Trump Always Chickens Out), que se traduce como “Trump siempre se echa atrás”.

Estados Unidos decidió cerrar el estrecho de Ormuz, mientras países mediadores quieren sentar a las partes del conflicto a una nueva ronda de negociaciones en los próximos días. Trump no aceptó que Irán cobre peajes, le pide que resigne el que tiene y no produzca más uranio enriquecido, desmantele las plantas nucleares y no apoye a Hezbolá y Hutíes.

A esas tensiones externas, la Argentina agrega un conflicto inmediato que puede afectar al ingreso de divisas. El Gobierno aún no intervino, pero se espera que lo haga esta semana si no hay solución entre acopiadores y transportistas.

Las Bolsas de Cereales de Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba, Entre Ríos, Rosario y Santa Fe advirtieron en un comunicado que “en los últimos días se han registrado medidas de fuerza y manifestaciones en distintos puntos de las principales zonas productivas y accesos a puertos, generando demoras en la logística, interrupciones en el flujo de mercaderías y complicaciones en la operatoria comercial y de exportación. Esta situación impacta sobre el normal funcionamiento de los mercados y del comercio, en un importante momento del año para la actividad agroindustrial y para la economía en su conjunto”.

El Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) también alertó al Gobierno por “el avance de autoconvocados y algunas entidades de transportistas que practican acciones extorsivas a la vera de las rutas y caminos para amedrentar a los transportistas que buscan cumplir su trabajo trasladando granos y otros productos a diferentes puntos del país, incluyendo fábricas, semillas, insumos acopios y puertos. No se llegó a acuerdos entre las partes esta semana en el marco de la Mesas provinciales.

Es urgente, que se alcancen acuerdos para normalizar el transporte de carga agrícola en el país. Hoy estamos todos afectados, productores que no cobran por no poder cargar, acopiadores y cooperativas, semilleros, insumos fábricas, puertos y demás operadores comerciales, transportistas que pierden viajes, provincias y municipios que no recaudan, y finalmente el Estado Nacional dado que ya existen embarques que están siendo atendidos por países competidores ante la falta de mercadería en Argentina”.

En tanto la distintas consultoras fueron más optimistas sobre el futuro del consumo en la Argentina FMyA que dirige Fernando Marull señaló que “durante la semana los datos macro fueron positivos en general. El dólar continúa estable, en torno a $1.380, con el agro aumentando la oferta (por la cosecha) y compensando la suba de la demanda (por pagos de dividendos -USD 1.000 millones marzo, baja de tasas en pesos y suba de importaciones); pero igual alcanzó para que el BCRA siga comprando reservas a buen ritmo (USD 580 millones en abril y USD 5.000 millones en lo que va del año).

Por su parte, los datos de actividad preliminares de marzo fueron positivos (recaudación, cemento, autos), y sugieren que la actividad repuntó durante marzo, luego de un flojo comienzo durante enero y febrero; además, para abril, se suma que las paritarias vienen cerrando en torno a 3%, por lo que los salarios volverían a ganarle a la inflación por primera vez en siete meses. A propósito de la inflación, nuestra proyección para marzo es 3,1% (pero puede ser 3,2%); para abril, seguimos proyectando una desaceleración a 2,4%, por la baja de los precios de la carne, pero puede ser inferior”.

El informe agrega que “el mercado pesos continúa líquido, y las tasas de las LECAP cortas ya rinden 1,8%, y plazos fijos bajaron a 2% el jueves. Con un stock $1,9 billones en pases en el BCRA, es esperable que las tasas interbancarias continúen en este nivel por algunas semanas. El mercado descuenta para 2026 una inflación de 30%, REM 29% y FMyA 27%”.

Para FMyA “el riesgo más importante, por ahora, sigue siendo “la calle”: aunque la imagen de Milei se mantiene elevada y la pobreza está bajando, la suba de la nafta, la continuación de los paros (colectivos esta semana) y los salarios rezagados en los últimos seis meses representan señales de alarma; con la mejora de las paritarias para abril, esperamos que este riesgo ceda un poco”.

De la montaña rusa a los meses más flojos del año

La consultora EconViews que dirige Miguel Kiguel opina que “después de años en modo montaña rusa, la economía argentina entró en una fase menos vertiginosa. En ese marco de mayor estabilidad, febrero y marzo van a quedar probablemente como los meses más flojos del año en términos de actividad e inflación. Marzo se encamina a ser el peor mes en materia de inflación en lo que va del año, con un registro que cómodamente superaría el 3%. Del otro lado, febrero probablemente termine mostrando un dato muy malo de actividad. La industria (-4%) y la construcción (-1.3%) configuran un mes flojo, en línea con una economía que todavía no logra hacer pie”.

El informe agrega que “esta semana se empezaron a ver algunas señales incipientes de mejora. Los primeros indicadores de marzo sugieren una dinámica algo más favorable que la de febrero para la economía real. A eso se suma la expectativa de una leve recuperación de los salarios reales a partir de abril, que podría empezar a darle algo de oxígeno al consumo y ampliar una recuperación que, hasta ahora, venía demasiado concentrada en los sectores exportadores. En inflación, también aparecen algunas señales más amigables.

En el inicio de abril se observaron bajas en alimentos (la carne podría seguir bajando), a lo que se suma un menor ritmo de ajustes en tarifas y algo de alivio por el componente de combustibles. Todo esto abre la puerta a que este mes sea un punto de inflexión, con una inflación mensual cercana al 2.5 por ciento.

De todos modos, advierte EconViews, “el mercado viene recalibrando expectativas al alza: el consenso ya se ubica en torno al 32% para 2026. Salvo una desaceleración más marcada en la segunda mitad del año, el frente inflacionario difícilmente muestre una mejora respecto de 2025”.

Sobre el dólar señala que “el Gobierno parece dispuesto a convivir con una política monetaria más laxa para darle algo de aire a la actividad ¿Hasta cuándo? Probablemente unos meses más. Pero es difícil pensar que esta configuración se sostenga indefinidamente. Cuando el tipo de cambio empiece a moverse, algo que más temprano que tarde debería ocurrir, es esperable un endurecimiento de las condiciones monetarias. Por ahora, el margen se aprovecha”.

EconViews cree que cuando finalice el conflicto la Argentina “podría impulsar los bonos a niveles compatibles con la vuelta a los mercados internacionales, algo que ya vimos en enero y el Gobierno decidió no aprovechar. Si bien Caputo insiste en que no está en los planes emitir deuda afuera, no lo descartamos del todo, aunque la reciente emisión del AO28 dejó claro que el mercado todavía es reticente a estirar plazos más allá del mandato de Milei. El punto es que, si no se emite, casi todo lo que el Central logre comprar se seguirá yendo en pagos de deuda, tal como ocurrió en lo que va del año”.

La consultora 1816 coincide en que “entre fines de enero y fines de febrero la Argentina tuvo la chance de emitir deuda en el exterior (el GD35 operó debajo de 9,25% de tasa en NY en todas las ruedas entre el 27 de enero y el 20 de febrero. Ecuador emitió en esa época, pero el Gobierno prefirió no hacerlo, acaso confiado en que habría mejores oportunidades en el futuro. Luego llegó la guerra en Medio Oriente y los bonos locales, si bien resistieron relativamente bien al contexto global, volvieron a rendir dos dígitos durante buena parte de marzo”.

1816 agrega que “el equipo económico viene hablando de reemplazar a Wall Street con otras 3 fuentes de financiamiento, que serían las privatizaciones, un financiamiento “alternativo” (del cual no tenemos detalles) y el mercado local (que dio muestras de ser reacio a comprar bonos en dólares a 2028). Pero en las condiciones actuales (con reservas netas negativas en USD 1.600 mm y vencimientos que afectarán reservas netas en torno a USD 24.000 millones hasta el final del mandato Milei) descartar Wall Street significaría probablemente que el programa económico quede forzado a comprar muchos dólares en el Mercado Libre de Cambios (MLC), no solo en lo que resta de este año, sino también en 2027 básicamente para servir la deuda. Es lo que viene pasando en 2026: el BCRA lleva comprados USD 4.687 millones y de eso le vendió USD 3.658 millones al Tesoro para pagar deuda”.

Otro informe de 1816 se enfocó en la morosidad. La consultora señala que “volvió a subir la irregularidad del crédito de las entidades financieras en febrero (para medir la irregularidad tomamos la deuda con atraso de al menos 90 días, es decir, desde “Situación 3” en adelante, en línea con lo que hace el Banco Central). La mora de familias aumentó desde 10,6% en enero hasta 11,2% en febrero, la mora de empresas pasó de 2,8% a 2,9% y la mora total del sector privado creció de 6,4% a 6,7%”.

El informe advierte que “en el caso de familias, la mora con entidades financieras subió por decimosexto mes consecutivo y alcanzó su valor más alto desde 2004. El dato consolida la idea de que hay una economía con récord de PBl e incluso con récord de consumo privado, pero que al mismo tiempo está mostrando dificultades para derramar en amplios sectores de la sociedad. No es solamente que la mora de hogares se multiplicó por más de 4 veces desde octubre 2024 (cuando era de solo 2,5%): los datos más recientes también muestran que, con actividad económica en máximos históricos, el desempleo creció en 2025 y el salario real privado registrado de enero (último dato del INDEC) fue el más bajo en 18 meses. El diagnóstico a esta altura parece bastante claro: la economía crece de manera muy heterogénea y, mientras los sectores más intensivos en mano de obra (industria, construcción, comercio) dan muestras de debilidad, los sectores que demandan menos empleo (agro, energía, minería) vuelan”

¿Es el Peso fuerte el origen de este fenómeno?“ se pregunta la consultora. Y responde. ”Es posible, más allá de los efectos de una apertura comercial que naturalmente potencia a los sectores con mayores ventajas comparativas. En cualquier caso, lo cierto es que hace algunos meses en plena etapa electoral, el Gobierno vendía dólares para que el tipo de cambio no suba, mientras que ahora no para de comprar divisas en el mercado de cambios. Al igual que en enero, en febrero también fue cierto que la mora de familias subió prácticamente en la totalidad de las entidades financieras (en 28 de las principales 30 entidades en términos de préstamos a hogares, que son las que explican más del 95% de los créditos). Es decir, es indiscutible que la irregularidad continúa siendo un fenómeno macro y no algo que pueda explicarse por las políticas de crédito de algunos bancos”.

Para 1816 “la morosidad está vinculada con el nivel de las tasas de interés de los créditos, que son más altas en el caso de los préstamos a familias y especialmente en el préstamos de entidades no financieras”.

La consultora F2 que dirige Andrés Reschini, indica que “desde el estallido del conflicto bélico las monedas de la región asiática han sido las que más se han debilitado mientras que entre las de Latam, aunque han mostrado un comportamiento dispar, se encuentran las más fortalecidas de emergentes más la Argentina. Hasta el viernes las únicas que se han apreciado frente al dólar han sido el yuan chino, el real brasileño, el peso argentino y el colombiano. La fortaleza del tipo de cambio nominal y la inflación local siguen apreciando al tipo de cambio real que se acerca al nivel más bajo desde 2017. Pero los dólares financieros siguen fluyendo y el BCRA acelera sus compras de divisas”.

F2 destaca que el BCRA ha flexibilizado la normativa para liquidar divisas en el MLC, pero al mismo tiempo apretó la restricción cruzada. Las tasas reales en pesos continúan profundizando su negatividad y el Gobierno parece que intenta mantenerlo de esta manera dada la pesadez en la mayoría de los sectores de la actividad”. El informe agrega que “en cuanto a las reservas, el proceso está en marcha y el mercado hasta el momento muestra cierta confianza, al menos en el mediano plazo, pero habrá que ver qué colchón logra armar el BCRA para cuando termine la cosecha gruesa. El resto puede que no sea tan sencillo ya que, sin inversión, estimular a la actividad puede complicar a la desinflación. De modo que es un equilibrio delicado, pero es clave”.

El banco de Inversión Morgan Stanley prevé que la crisis del petróleo, que se extiende por toda Latinoamérica, afectará más a Chile, Perú y la Argentina que estarán entre los países más expuestos a presiones inflacionarias a corto plazo”.

Para Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía. la inflación de marzo será menor a la que estiman la mayoría de las consultoras. “El IPC de CABA aumentó 3 en marzo, acelerando desde 2,6% el mes previo. La aceleración estuvo principalmente impulsada por regulados (+6,5%) con subas en combustibles, tarifas de luz y agua y colectivos. Para destacar, la núcleo se desaceleró a 2,7% desde 3,1% m/m el mes previo, mientras que los estacionales tuvieron una baja de 4,5%. Reponderando las variaciones de bienes (+2,8%) y servicios (+3,1%) con los ponderadores del IPC nacional del INDEC resultan en una suba de 2,9% algo por debajo de las mediciones privadas que estuvimos viendo que apuntaban a un rango de 3,0%-3,2%”.

Para hoy se espera un día cargado de tensiones y los inversores aguardan novedades acerca de una reapertura de las conversaciones. Mientras tanto, los tres principales indicadores de las Bolsas de Nueva York abrieron decididamente en baja, arriba de 1%, y el petróleo se encaramaba rápidamente por encima de los USD 105 por barril. El oro bajaba menos de 2% y se fortalecía el dólar frente a las principales divisas del planeta.