República Argentina: 12:55:40pm


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Por Ambrose Evans-Pritchard * publicado por www.laprensa.com.ar

Nunca antes en la edad moderna, China estuvo en una posición tan fuerte frente a un Occidente que se está desintegrando. Donald Trump acude a Pekín como un suplicante estratégico.

En una contienda de aguantar el dolor y soportar dificultades económicas, la China comunista tiene una capacidad de resistencia infinitamente mayor que la indisciplinada y resentida América.

Donald Trump acude a Pekín como un suplicante estratégico, necesitando desesperadamente la ayuda china para salir de un atolladero que amenaza con destruir su presidencia y que es enteramente culpa suya.

El precio se está haciendo más evidente. Xi Jinping utilizará su influencia en Irán -y es China quien suministra los componentes críticos para los misiles y drones del régimen- para presionar por un acuerdo que salve las apariencias y la reapertura del estrecho de Ormuz.

A cambio, China quiere que Estados Unidos le entregue el futuro de Taiwán en bandeja de plata, y con él el epicentro mundial de la producción de semiconductores avanzados.

Quizás el último memorándum estadounidense a Irán, o más bien la lista de deseos de Estados Unidos, produzca algo más que las cuatro falsas esperanzas que engañaron al mercado anteriormente.

Helima Croft, directora de materias primas de RBC Capital y ex analista de la CIA, afirma que el afán de Trump por minimizar un grave ataque iraní contra los Emiratos Árabes Unidos demuestra lo desesperado que está por encontrar una salida antes de la temporada alta de viajes de verano (boreal) y las elecciones de mitad de mandato.

Irán no le permitirá acobardarse salvo en condiciones humillantes y extremas.

Mientras escribo estas líneas, Irán sigue exigiendo el fin de las sanciones, la liberación total de los activos congelados, 270.000 millones de dólares en reparaciones, un tributo por el paso por el estrecho de Ormuz y condiciones casi idénticas en materia de enriquecimiento de uranio a las del acuerdo de Obama de 2015.

La Guardia Revolucionaria tiene todos los incentivos para prolongar el proceso de "ni paz, ni guerra, ni petróleo" durante otro mes, elevando los precios de la gasolina en Estados Unidos muy por encima del pico de 5,16 dólares por galón alcanzado durante la administración Biden e infligiendo un dolor político insoportable a los republicanos.

Para entonces, el mundo habrá consumido otros 400 millones de barriles de petróleo y productos derivados del petróleo almacenados, lo que someterá al sistema global a una gran presión operativa, momento en el que los precios podrían dispararse violentamente.

Michael Haigh, de Société Générale, afirma que el punto crítico llegará a mediados de mayo en las economías emergentes y a principios de junio en los estados más ricos de la OCDE con grandes reservas.

El único país que prácticamente no enfrenta estrés es China. Los expertos en energía de Kpler afirmaron que las importaciones de petróleo de China se situaban en abril al 90% de los niveles previos a la guerra. China ha acumulado, con diferencia, la mayor reserva estratégica de petróleo del mundo, probablemente de 1.500 millones de barriles.

China tiene recursos suficientes para irrumpir en el sur de Asia como salvadora regional, relanzando las exportaciones de diésel, combustible para aviones y nafta a estados agradecidos.

China cuenta con 6 billones de dólares en reservas de divisas disponibles, en una u otra forma. Puede comprar todo el petróleo que desee en el mercado global. Ha fijado los precios internos del combustible en niveles muy inferiores a los precios internacionales.

El país es autosuficiente en energía en un 85%. Puede alimentar todo su sistema eléctrico con carbón y energías renovables sin gas. Ya cuenta con 46 millones de vehículos eléctricos en circulación.

La economía crece a un ritmo del 5% -o del 3% según indicadores indirectos- y el mercado inmobiliario comienza a recuperarse en Pekín y Shanghái tras una profunda caída. Las exportaciones están en auge y el superávit comercial alcanza nuevos récords cada mes.

¿Hay que reír o llorar ante las afirmaciones de que interrumpir las compras chinas de crudo venezolano e iraní pondrá al país de rodillas?

TRANSICION ENERGETICA

La realidad es que la guerra de Trump ha aumentado enormemente el valor económico y estratégico de las industrias electrotecnológicas de China. 

Ha acelerado la transición global de los combustibles fósiles a los paneles solares, las baterías y los vehículos eléctricos, fabricados principalmente en China.

Sí, China desea la paz en Oriente Medio y la libre navegación a través del estrecho de Ormuz , pero no tiene prisa. En Pekín se considera que la guerra de Trump ha beneficiado enormemente a China en casi todos los aspectos: económico, militar, diplomático, tecnológico e incluso en lo que respecta a la credibilidad civilizatoria.

Ahora todos pueden ver los límites de las fuerzas armadas estadounidenses, sobrecargadas de trabajo. La guerra ha puesto al descubierto el fracaso del Pentágono a la hora de prepararse para la era de los drones baratos: los AK-47 voladores de la resistencia guerrillera asimétrica.

Pekín puede ver que Estados Unidos ha malgastado municiones de precisión que tardarán años en reemplazarse y que no pueden fabricarse sin galio, una tierra rara monopolizada por China. Puede ver que la guerra ha dejado a los aliados de Asia Oriental sin baterías de defensa antimisiles Patriot y que estos países no están recibiendo una larga lista de envíos de armas ya pagados.

La cuestión es hasta dónde llegará China para aprovechar este momento y afianzar su control sobre Taiwán. La economía digital estadounidense depende en gran medida de un conjunto de fundiciones cerca de Taipéi.

“Si la isla queda bloqueada o su capacidad de producción es destruida, será un apocalipsis económico”, dijo Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, en Davos antes de la guerra.

Estados Unidos no podrá reemplazar a Taiwán ni fabricar y empaquetar sus propios chips de IA de alta gama a gran escala hasta principios de la década de 2030. Para entonces, la carrera por el liderazgo en IA estará decidida.

Eyck Freyman, investigador del Colegio de Guerra Naval de Estados Unidos, afirmó que el riesgo radicaba en que China pudiera poner a prueba la determinación estadounidense con operaciones en la zona gris y un bloqueo aduanero, obligando a todos los barcos y vuelos que entraran y salieran de Taiwán a pasar por el puerto continental de Fujian.

Esto le daría a China acceso a los chips de alta tecnología de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company y acceso efectivo a las máquinas de litografía ultravioleta extrema de ASML, ambos actualmente vetados por las sanciones estadounidenses. Daría un vuelco a la situación con respecto a Estados Unidos y alteraría radicalmente el equilibrio global del poder tecnológico.

Un bloqueo aduanero de este tipo arrastraría aún más a Asia a la órbita de China, un proceso que ya está muy avanzado.

En mi opinión, China no tendrá que mostrar su poderío militar sobre Taiwán, ya que la isla caerá en sus manos como una fruta madura. El partido Kuomintang, que controla el parlamento taiwanés, claramente busca acercarse a China como una amenaza menor que la que representa hoy Estados Unidos, un país descontrolado y dominado por un depredador arrogante.

La líder del partido, Cheng Li-wun, acusa a Trump de intentar debilitar la industria de semiconductores de Taiwán y de tratar al país como un peón prescindible. Desea que los taiwaneses “aprendan a amar de nuevo su identidad china”.

La visión más pesimista es que China tiene ahora mismo una oportunidad única para aprovechar su ventaja, antes de que Estados Unidos recupere su capacidad de producción de chips y antes de que personas competentes retomen el control de la política exterior estadounidense en Washington.

China nunca ha estado en mejor posición en la era moderna. Es la potencia hegemónica de la electrotecnología del futuro. Occidente prácticamente ha desaparecido. Estados Unidos y Europa están enfrentados en una guerra diplomática.

La defensa estadounidense del este de Asia nunca ha parecido menos creíble en la era moderna.

¡Pax Sínica, allá vamos!

* Editor de Economía Mundial del ‘Daily Telegraph’.