República Argentina: 8:26:00am

 Dada la dinámica de los acontecimientos, las mismas fuentes recordaron que la crisis en Venezuela se agravó a partir del 5 de enero  cuando el diputado opositor Juan Gauidó fue elegido presidente de la Asamblea Nacional. El 23 de enero, dos días después que el Supremo Tribunal  anulara su designación, el legislador se autoproclamó “Presidente Encargado”  del país, apelando  a un artículo de la Constitución que prevé  la figura en caso que exista un vacío  de poder, pero no  bajo el argumento  de “usurpación de cargo”, como alegó. 

Nicolás Maduro, quien asumió su segundo mandato  el 10 de enero pasado tras unas elecciones  a las que la oposición  no se presentó  por considerar que no estaban dadas las garantías  para participar,  calificó la auto proclamación de Guaidó  de intento de golpe de Estado y responsabilizó a los EE. UU.  de haberlo orquestado. Guaidó  fue reconocido de inmediato  por los EE. UU. , a los que se sumaron unos 50 países.

Rusia, China., Cuba, Bolivia, Irán, y Turquía, entre otras naciones países, siguen apoyando al Gobierno de Maduro.

 

 

EE. UU juega su supervivencia  como imperio en el caso de Venezuela.

 

Entre quienes apoyan a Maduro se sostiene que Washington  tiene la intención de convertir el espacio de la Organización de Estados Americanos (OEA), con el representante de Guaidó allí, en la plataforma jurídica institucional  que de paso a un gobierno paralelo. “Van a querer consolidar  un estado paralelo desde afuera que sea el que ordene la intervención  militar o el aislamiento absoluto para que Venezuela implosione. Este último escenario es el más factible. Ellos parecen estar buscando el colapso, claro que siempre teniendo la carta de la intervención si algo no les funciona o no avanza a la velocidad que requieren” especulan y recuerdan que  Estados Unidos está actuando de manera acelerada, no sólo por la reelección de Trump, “sino porque además necesita a Venezuela para entrar en un conflicto de mayores dimensiones con Rusia, China e Irán, esto es una batalla a largo plazo”.

 Hay que recordar –sostienen estos analistas -que  EE. UU “se hizo imperio a través del control del Caribe. Ellos se consideran  imperio a través de lo que llaman  el mediterráneo americano. Si no controlas al extranjero cercano y no lo dominas, no eres potencia, pierde peso en la geopolítica mundial. Venezuela es una pieza importante  para los EE. UU.  porque tiene grandes potencialidades económicas, y eso, no puede juntarse  con un proyecto político soberano, porque se generaría  un fuerte liderazgo en la región. Es lo que se vivió con el entonces presidente Chávez, donde se construyó  a partir de Venezuela, un tejido de integración. Los primero pasos de la UNASUR y CELAC fueron exitosos. Por primera vez en décadas, la región  latinoamericana unida le habló a Washington en condiciones de igualdad. Ahora no desean que esto vuelva a ocurrir; idealizan.

 

Venezuela todavía tiene sus vasta reservas de petróleo.

 

Por ahora , de acuerdo al mismo análisis, el representante especial de EE. UU. para Venezuela, Elliott Abrams,  abandonó la retórica de la intervención militar en el país latinoamericano, pero aseguró que Washington  seguirá presionando al “régimen de Maduro”. En un artículo para el  Miami Herald, Abrams llamó a todos los partidos y facciones democráticas a unirse y desarrollar un marco para la transición. Estas declaraciones viene después de que en la prensa se filtrara un audio en el que el Secretario de Estado de los EE. UU. Mike Pompeo, reconocía la debilidad de la oposición venezolana porque está muy dividida. EE. UU. aplica en la actualidad un bloqueo financiero contra Venezuela que impide las transacciones bancarias internacionales, lo que hace imposible la importación de medicinas, alimentos y otros bienes para el desarrollo normal del país. “Seguiremos presionando al régimen de Maduro y a aquellos que permitan sus tácticas represivas, incluyendo a Rusia y Cuba” advirtió Abrams. Mientras tanto,  Rusia y Cuba están entre los países que envían ayuda humanitaria, incluyendo fármacos para la población y equipos médicos para los hospitales, a una Venezuela bloqueada por los EE. UU. Abrams acusó  en su artículo periodístico, a Maduro y sus compañeros de “robar miles de millones al pueblo venezolano”, pero recordó que “Venezuela todavía tiene sus vastas reservas de petróleo como base para su recuperación”. En este contexto, varios analistas, entre ellos el economista estadounidense Paul Craig Roberts, señalaron en varias ocasiones que la política actual de la Casa Blanca consiste en retomar el control  sobre los recursos venezolanos, especialmente sobre las grandes reservas de petróleo.

 

¿Cuales son los obstáculos  para una intervención militar estadounidense en Venezuela?

 

De acuerdo con expertos internacionales, es un claro indicio de que los norteamericanos adoptaron últimamente la “política del periodo de las republicas bananeras”. Si no les gusta algo, asignan a un  nuevo mandatario y si lo quieren, ignoran por completo todas las convenciones internacionales. Además, EE. UU.  no se cohíbe en absoluto a la hora de emplear a sus tropas para lograr estos objetivos. De hecho consideran que América Latina es un polígono para poner a prueba  sus tecnologías de cambio de régimen político.  Para ello usan una gran variedad de estrategias. Ahora la situación es extremadamente grotesca. Es una segunda aproximación sobre el mismo tema apara calentar el campo mediático con el mensaje que EE. UU.  lucha por los derechos, sin preguntar siquiera si la gente quiere que se luche por sus derechos. Al mismo tiempo, en esta ocasión, la opción militar se ve poco probable. Si toda esta situación hubiera tenido lugar hace unos 10 o 15 años, habría habido una intervención militar por parte de los EE. UU. No obstante, ahora hay dos países que se oponen a acciones descaradamente directas: China y Rusia.

Los gobierno de Rusia y China intentan evitar que  EE. UU.   tenga el dominio absoluto en Venezuela y apuestan a que el país sudamericano pueda disponer de sus bienes libremente. Venezuela es importante por su interés geopolítico y por sus recursos, pero China y Rusia están apoyando a su gobierno, no por que quieran ganarse los recursos que posee, sino para que Venezuela, por lo menos, disponga libremente de sus recursos, y no sea dominada por un poder como el de los EE. UU.

Rusia y China están defendiendo una causa justa, porque si no fuese así, no estarían involucrados, como pasa en otras partes del mundo, en donde estos dos países (Rusia y China) no se meten, ni tiene nada que ver  con una determinada cuestión.

El presidente ruso Vladimir Putin , y su par chino Xi Jimping, se reunieron en Moscú  y en la declaración final del encuentro reiteraron que se oponen a una intervención militar en Venezuela y que apuestan a la estabilización política de la nación caribeña. Los dos países declararon que tienen la intención de cooperar en temas relacionados con América Latina, prestar atención al fortalecimiento de los contactos mutuos y la cooperación en el desarrollo  de las relaciones bilaterales con los Estados de América Latina y el Caribe y continuar promoviendo la estabilidad y la prosperidad en la región.

Rusia expresó la importancia de resolver las discrepancias en ese país de forma pacifica  a través del establecimiento de un diálogo inclusivo entre las fuerzas políticas venezolanas, así como a través de aunar los esfuerzos de la comunidad internacional en apoyo de la Carta de la ONU, las normas y los principios del derecho internacional. A su vez el senador oficialista  Lindsey Gram dijo en un comunicado, que el presidente de los EE. UU.  Donald Trump, debe advertir a su par venezolano Nicolás Maduro que si no renuncia enfrentará una invasión militar similar a la que ordenó en 1983, el mandatario Ronald  Reagan, contra la isla caribeña de Granada. En opinión  del senador del gobernante Partido republicano  insistió en que su país  “debe mostrar  voluntad de intervenir en Venezuela  en la forma en que lo hicimos en Granada”. Pero la intervención militar en Venezuela será un insulto a toda América Latina.

 

 

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